Es cierto que quienes damos clases en primer año de universidad
reclamamos mucho por el estado en que llegan los alumnos desde el
colegio. No sólo por los conocimientos incompletos o errados que traen,
o no traen. No sólo por la enorme disparidad entre quienes pagaron dos
o tres sueldos mínimos mensuales por una escolaridad razonable o
excelente, y quienes recibieron sólo lo que pudieron darles. No sólo
por la casi total falta de hábitos de estudio y lectura, de capacidad
de concentrarse por más de 10 minutos seguidos, de siquiera interés por
la cultura que les da las comodidades de que gozan, y menos interés por
todo el trabajo que cada generación, bien o mal, ha hecho para crear,
fabricar, transportar, distribuir y mantener, todo lo que es el nivel
de vida de que esos mismos alumnos gozan, y que sus padres y abuelos ni
soñaron. Y eso que poco o nada de trabajo hacemos con quienes a la
universidad no llegan.
Fácil tirarle las culpas a los profesores, los docentes. Y mucha
tienen. Parece que no saben lo que deben enseñar, ni cómo enseñarlo. No
son capaces de dar lo que es necesario dar, de formar lo que se
requiere formar. Yo tampoco.
Creo saber lo que debo enseñar, creo tener la experiencia para saber lo
que deben hacer los alumnos para aprender lo que debo enseñarles, creo
entender algunas de sus dificultades, de las corrientes culturales que
debilitan su acercamiento a lo que debo enseñarles, pero casi nada
logro. Claro, no es lo mismo tratar de enseñar lo básico ahora que hace
10 años, o que hace 20 cuando salí de 4º medio. Así que me puedo quejar
de que los alumnos vienen mal de antes. Y los docentes escolares pueden
hacer lo mismo con los niveles previos, nivel tras nivel, hasta 1º
básico, kinder, jardín infantil (lo que acceden a él), la familia de
origen, la historia reciente, la menos reciente, la conquista de
América, la extinción de los dinosaurios o la formación de la Vía
Láctea.
Da igual, se me caen alumnos de las manos, y eso que a mí me llegan
filtrados y con algún interés por lo que escogieron estudiar. Cierto,
no recibí formación pedagógica, y en realidad he visto tan poco de ése
ámbito que funcione más allá del discurso, que poco me ha interesado.
Tal vez no he tenido la suerte de ver en acción lo más eficaz de entre
lo pedagógico. Tal vez me pasa como a esos ingenieros que dicen "yo
nunca he usado una integral o un vector para mi empresa"... y no captan
que su agudeza y flexibilidad mental, y su capacidad analítica, fueron
potenciadas por el entrenamiento y supervivencia en el trabajo con
tales abstracciones. Tal vez los estudios que he seguido fueron guiados
y facilitados por excelentes pedagogos, y su arte y dedicación no los
veo nítidamente como lo que me potenció en mis estudios. Ceguera la
mía. Claro que mis profesores del colegio estudiaron cuando la
formación de los pedagogos era fuerte en lo disciplinario y en la
entrega. Claro que no había tantos alumnos en secundaria, apenas la
básica era obligatoria. Pero ya se había destruido la formación de
profesores por razones políticas, en varios sentidos y desde varias
direcciones. Muchos profesores en ejercicio apenas tuvieron formación
en la disciplina que enseñan, y no se si aún quedan o si son pocos o
muchos los que obtuvieron su título cuando las pedagogías se sacaron de
las universidades y se redujeron a un par de años en institutos
profesionales.
Es como injusto pedirle al soldado que vaya a la batalla sin municiones... Bueno, será que yo tampoco tengo municiones.
Encima, para juntar un sueldo hacen clases en varias escuelas, clases particulares, hasta corretaje de propiedades.
Personalmente he conversado con dueños de colegios, de modo
circunstancial, incluso uno me dijo "¿cómo le voy a subir el sueldo a
esos mediocres?, primero que sean buenos y después les subo el sueldo
para que no me los levanten".
Sinceramente, opino que demasiados docentes están bastante bajo el
mínimo. Que muchos cayeron a pedagogía al no lograr ingresar a otras
carreras más convenientes económicamente. Pero dudo que yo lograra
hacer algo mejor. Tal vez sí, pero, ¿40 años seguidos?, ¿mal pagado?,
¿mal mirado?, ¿mal?. Demasiados tienen más agallas y vocación que la
que yo podría juntar en toda mi vida.
Pero que lata me da cuando muestran profesores "estrella",
carismáticos, creadores, líderes, parafernálicos, ..... que no dudo
serían iguales en cualquier otra actividad donde su genio y
personalidad pudiera haberse desarrollado. ¿Eso es lo que debe ser un
docente escolar?, ¿una excepción deseable?
La carreta delante de los bueyes...
Total, una carrera universitaria en Chile se cree es una forma de
abandonar la pobreza, económica o de la otra, o para simplemente
mantener el nivel de vida que ya se tiene. Claro, a menos que se
estudie pedagogía...
El profesorado es más relevante que los ingenieros, médicos y abogados,
simplemente por la cantidad de gente en la que puede influir para bien
o para mal, y no por cuanto dinero acumulan. Esperar que sólo "la
vocación" que sobreviva a las penosas condiciones de trabajo y sueldo,
o a que "haya suficientes profesores de calidad" para darles el sueldo
que corresponde es ceguera: cuando muchos de los que hoy se van a
ingenierías u otras carreras lucrativas sientan que no pierden si optan
por pedagogía, por sueldo y calidad de vida laboral, y dedican a ello
la misma intensidad de trabajo que hoy dedican a sus trabajos,
comenzaremos a tener suficientes profesores decentemente pagados y con
una carga de trabajo compatible con el tiempo necesario para preparar
clases, perfeccionarse, apoyar a los alumnos diversos, sobrevivir a los
apoderados (yo soy apoderado también), y lograr que el futuro del país
no se pierda por pedirle milagros a quienes deben trabajar como pueden,
con la sobrecarga de trabajo producto de la baja remuneración, con la
formación que recibieron, y con las erráticas políticas del mineduc...
la rentabilidad social de los profesores es demasiado alta para
descuidar la carrera docente.
Sí, quisiera que los malos profesores, los tramposos y poco honestos,
lo que no sean capaces de entender lo que enseñan, dejaran de
ejercer... ¿y quién los reemplaza?.
A menos que se de el nivel necesario en formación, sueldo y dignidad a
los profesores, tal y como son ahora, ¿de dónde saldrá el recambio?,
¿alguien cree que hay sobreabundancia de profesores como en otras
profesiones de menor rentabilidad social, dudosa eficacia y tendencias
depredadoras?
Generemos el recambio, pero con condiciones que hagan elegible la
docencia como trabajo. ¿Poco idealismo?, me importa un rábano (para
decirlo bonito), en la práctica hay que lograr formación eficaz en lo
escolar, bajo algún criterio razonable, si lo hay. Si le damos
formación pedagógica a profesionales de otras áreas y ellos se
involucran de verdad, bienvenidos. No creo que echen a perder más lo
que ya está mal. Y de lo que somos todos responsables ahora.
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